No han tardado nada en regalarme los otros dos libros de la trilogía de Italo Calvino, "El vizconde demediado" y "El caballero inexistente". Tenía miedo por si no satisfacía mis expectativas después de la lectura de "El barón rampante" pero la verdad, "El vizconde demediado", aunque es un relato más corto, sigue en la misma línea y me ha encantado.
Los cuentos de Italo Calvino, aunque parezcan contados para los niños o para el simple entretenimiento van más allá, explorando algunas de las cualidades universales de la raza humana.
Un gustazo: por cómo escribe, por cómo imagina y nos hace volar a otros mundos lejanos.
Un blog que quería ser una ventana abierta a todas las cosas que me gustan. Al final se está convirtiendo en una mezcla extraña de libros, cómics y gatos. Mi único objetivo: un lugar para compartir y recordar aquellas historias que pasan por mis manos.
miércoles, 4 de julio de 2012
"Historia de una maestra" de Josefina Aldecoa
El título lo deja claro, se trata de la "Historia de una maestra". Pero lo interesante de la obra es el contexto histórico en el que se ubica: la II República española. La mayor parte del libro se desarrolla en un pueblecito leonés dependiente de las minas del carbón, que sirve como escenario para ir explicando las crecientes tensiones sociales hasta que estalla la guerra civil (Definitivamente la actualidad minera no puede comprenderse sin estos relatos, aunque en esta obra no se ahonde en las condiciones laborales como pude ocurrir en Germinal).
Lo más interesante desde mi punto de vista es el propio relato interno de la maestra: las descripciones de la pobreza y el analfabetismo, la renovación pedagógica, sus niños por encima de todo incluso de las ideas políticas... Creo que la autora ha perfilado con mucho acierto a su protagonista aunque me parece que los personajes secundarios se aferran demasiado a los clichés. Pero quizás la obra se quede corta para eso y en los momentos de tensión sólo existía el "ellos" o el "nosotros".
Es una obra contada con sencillez, casi con humildad, en la que se reconoce perfectamente la pluma de una mujer y eso me ha gustado. Sin quererlo me ha trasladado a momentos de mi infancia: los olores del campo, mi casa encima de las escuelas de los maestros y mi jardín el patio de recreo.
Un relato para una profesión que no debería entenderse sin compromiso ni vocación.
domingo, 1 de julio de 2012
"El invierno del dibujante" de Paco Roca

Ibañez (Mortadelo y Filemón, 13 Rue del Percebe, El botones sacarino, Rompetechos), Josep Escobar (Carpanta, Zipi y Zape), Victor Mora (Capitán Trueno, Jabato) o Vazquez (La familia Cebolleta) son algunos de los protagonistas de esta historia.
El contexto en el que se desarrolla la obra: años 50 en España, los dibujantes no tienen derechos de autor y son "obreros de la viñeta", en este caso atados a la Editorial Bruguera. Por ese motivo 5 dibujantes deciden crear la revista Tiovivo para tener así mando absoluto sobre sus publicaciones.
Es una obra bien documentada, un homenaje a aquéllos dibujantes anónimos pero también muy conocidos que han hecho historia con sus viñetas y que de una manera u otra han influido con sus creaciones en varias generaciones de niños y niñas españoles.
Me recuerda a una exposición que ví hace poco titulada "Una vida de tebeos. Los tebeos españoles a través del coleccionismo" (Centro de Historia, Zaragoza), aunque he de reconocer que la parte que más me fascinó fue la comprendida entre finales del siglo XIX hasta la Guerra Civil.
Paco Roca es el creador de Arrugas, a cuya película de animación también dedicamos un post. Sin embargo, así como Arrugas es una obra de temática "universal" por así decirlo, "El invierno del dibujante" se dirige a un lectorado más especializado. El argumento en sí no es complejo, pero sí sus idas y venidas en el tiempo (que delimita también con el color de las páginas lo cual creo que es un acierto) y sobre todo la caracterización de los personajes. Me hubiese resultado más sencillo si el anexo donde cuenta una pequeña biografía de cada uno de ellos la hubiese ubicado al comienzo.
Los dibujos están muy bien. Y es que las gabardinas y el Madrid gris de los años 50 me gustan muchísimo.
Os dejo con la portada del primer número de la revista Tiovivo:
jueves, 28 de junio de 2012
"El barón rampante" de Italo Calvino
Genial.
Llevaba varios años arrastrando la lectura de Italo Calvino, que siempre había pospuesto ya que quería realizarla en italiano. Sin embargo lo del italiano se está convirtiendo en un sueño frustrado que algún día tendré que remediar. Y me alegro que esta novela haya pasado por mis manos en estos momentos.
Es un cuento, una fábula, que esconde mucho más detrás. Un claro ejemplo de literatura de evasión, que puede gustar a cualquiera. Y llena además de calidad: tanto en el original argumento, como en el vocabulario acertado o la definición de los personajes.
No ha dejado de sorprenderme hasta el final y si bien tiene un claro componente fantástico (el protagonista vive en los árboles) también subyacen algunas cuestiones importantes y "serias" como la necesidad de ser siempre uno mismo, de desvincularse de las ideas preconcebidas y de las imposiciones intelectuales, de los juegos peligrosos en el mantenimiento de la pasión amorosa....
Una mezcla de realidad y ficción que me ha encantado, además porque está ambientada a finales del siglo XVIII, época revolucionaria, ilustrada, y está muy bien contextualizada.
"El barón rampante" es una recomendación que nunca puede fallar. Pronto encargaré los siguientes, con los que la obra conforma una trilogía: El vizconde demediado y el El caballero inexistente.
Llevaba varios años arrastrando la lectura de Italo Calvino, que siempre había pospuesto ya que quería realizarla en italiano. Sin embargo lo del italiano se está convirtiendo en un sueño frustrado que algún día tendré que remediar. Y me alegro que esta novela haya pasado por mis manos en estos momentos.
Es un cuento, una fábula, que esconde mucho más detrás. Un claro ejemplo de literatura de evasión, que puede gustar a cualquiera. Y llena además de calidad: tanto en el original argumento, como en el vocabulario acertado o la definición de los personajes.
No ha dejado de sorprenderme hasta el final y si bien tiene un claro componente fantástico (el protagonista vive en los árboles) también subyacen algunas cuestiones importantes y "serias" como la necesidad de ser siempre uno mismo, de desvincularse de las ideas preconcebidas y de las imposiciones intelectuales, de los juegos peligrosos en el mantenimiento de la pasión amorosa....
Una mezcla de realidad y ficción que me ha encantado, además porque está ambientada a finales del siglo XVIII, época revolucionaria, ilustrada, y está muy bien contextualizada.
"El barón rampante" es una recomendación que nunca puede fallar. Pronto encargaré los siguientes, con los que la obra conforma una trilogía: El vizconde demediado y el El caballero inexistente.
martes, 26 de junio de 2012
"La vie devant soi" (La vida ante sí) de Romain Gary
"La vie devant soi" (1975) es un relato duro y tierno al mismo tiempo. Cuenta en primera persona la historia de Momo, un chaval árabe huérfano de una prostituta que vive en casa de Madame Rosa, antigua prostituta también.La acción se desarrolla en Belville (en mi última visita a Paris anduve por este barrio que tenía ganas de conocer) y en ella no aparece apenas ningún francés, para entendernos, blanquito. Los protagonistas son árabes, judíos y negros.
Es una historia de barrio, de solidaridad entre vecinos, de intercambio de costumbres... Un relato infantil, que en ocasiones recuerda al Pequeño Nicolás. También un grito a favor de la eutanasia y una crítica a la visión eurocéntrica del mundo.
Me ha gustado mucho, porque además es muy sencillo de leer en francés.
El autor es Romain Gary (diplomático judío-ruso nacionalizado francés) que para burlarse del mundo cultureta francés que le acusaba de ser demasiado romántico y trasnochado utilizó varios seudónimos. Con el de Émile Ajar ganó por segunda vez el premio Goncourt, ya que la crítica se tragó que era otro escritor y alabaron su obra.
Argumento/Sujet ****
Creatividad/Creativité ***
Personajes/Personnages *****
Amenidad/Amenité ****
Vocabulario/Vocabulaire *****
domingo, 24 de junio de 2012
viernes, 8 de junio de 2012
"Una forma de resistencia" de Luis García Montero
Qué decir de Luis García Montero que es para mí, sin duda, uno de esos escasos "poetas vivos" del S.XX-XXI español, por no decir EL poeta.En prosa, reconozco que su obra Mañana no será lo que Dios quiera (2009) no me acabó de convencer, más que nada porque me pareció demasiado cargada de poesía, casi barroca, y el argumento no me sedujo particularmente. Todo ello se disipó con Almanaque del fabulador (2003), una colección de artículos que el autor publicó en El País Andalucía y se ha vuelto a confirmar con Una forma de resistencia (2012). Y es que creo que el escritor granadino gana muchísimo más en las distancias cortas. Es entonces cuando logra contagiarnos de la necesidad de la poesía en este mundo, explicada en este caso a través de las cosas. Tema muy recurrente al que últimamente me estoy aficionando, empezando por Georges Pérec.
El libro es una especie de inventario que cuenta la pequeña historia o reflexión que se esconde detrás de objetos especiales para el autor. Si algo consigue García Montero, y es precisamente en lo que radica su excepcionalidad, es poner nombre a sentimientos de nuestra vida cotidiana que son muy difíciles de explicar, dotar a la poesía por contradictorio que parezca de una dimensión práctica. Os dejo con uno de los últimos fragmentos que más me ha gustado, porque además es un mensaje muy positivo en estos tiempos que corren:
Otras cosas no se olvidan, y se convierten en deudas si están lejos de nosotros. El azar no es caprichoso, va en la dirección que busca, pero camina de forma irregular, dejando a su paso una estela de lagunas, cajas cerradas y lugares vacíos en el inventario de nuestras pretensiones. Las deudas anidan por largo tiempo en la imaginación y nos definen tanto como nuestras manías. En la intimidad del deseo somos el libro que no hemos leído, la ciudad que no hemos visto, el idioma que no hemos estudiado, el amor adolescente que no llegamos a consumar. Las sólidas personalidades de cemento viven como si no tuvieran huecos, asfixiadas en su propia perfección. La gente con lagunas y rotos está más aireada, el viento cruza por ella, y la costumbre del viento es arrastrar de vez en cuando alguna sorpresa.
Faltos de dioses y de mandamientos, nos enganchamos a la vida gracias a nuestras deudas. Deudores de nosotros mismos, no nos perdonamos del todo para seguir manteniendo una quebradiza ilusión de futuro (...)
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