lunes, 9 de abril de 2012

Kase-O y Jazz Magnetism (Bogaloo)

Riéndome todavía por dentro por el anterior post sobre Houellebecq y su apellido con flow, aquí os dejo uno de los raperos con más flow del mundo mundial, y además un videoclip que es una delicia.

Ese Kase-o!


"Les particules élémentaires" (Las partículas elementales) de Houellebecq

Tenía bastantes ganas a esta novela que por activa y por pasiva había escuchado en varias conversaciones literarias con mis amigos francófonos. Dicho y hecho, enganché la obra que al principio me sedujo y, como la buena publicidad de una serie de televisión que aseguran se trata de la revelación del año, me ha decepcionado, incluso se me ha hecho duro continuar la lectura y finalizarlo.


Sin embargo creo que se trata de uno de esos libros que, batiéndome en duelo con algunos de sus capítulos, puede que finalmente me quede algún poso. No tengo claro si positivo o negativo, porque creo que la mayor virtud de Las partículas elementales (1998) es precisamente no dejar indiferente.


Una novela que igual no acabo de comprender del todo porque, por suerte, no conozco ninguna vida que se asemeje a la de los protagonistas, Bruno y Michel, dos hermanos de 40 años, cuyas vidas discurren a lo largo de la obra entremezclándose: soledad, cuestionamiento vital, relación con el sexo y con el amor, la muerte y la decadencia, el trágico pasado... Depresión total. O quizás sí que conozco a alguna persona en esta situación y no reparo en los secretos del fondo de su existencia. Igual es así como llegan los suicidios, los asesinatos, los repentinos brotes de violencia que nadie del entorno logra explicar.


Houellebecq mezcla todos estos ingredientes con un género que particularmente me gusta, el de la ciencia-ficción, haciendo alusión a la búsqueda espiritual  a través de las religiones y anunciando la decandencia de la humanidad, una especie de fin del mundo. Particularmente desde este punto de vista no convence, resulta artificial la alusión a descripciones científicas y las referencias religiosas a la historia que está contando. Se trata casi de un efecto óptico: el autor juega a aparentar una mayor calidad literaria y que en realidad la historia que está contando va mucho más allá, hacia una ambicionada novela total. Como punto positivo, he encontrado interesante la exploración que realiza de las corrientes experimentales del New Age y las caricaturas aberrantes sobre el mundo de los hippies, precisamente por el humor y el jugo que tienen estas descripciones.


Quizás si solamente se hubiese centrado en Michel y Bruno estaríamos hablando de otra obra, más cercana literariamente al realismo sucio y que también nos hubiese hecho reflexionar sobre los vaivenes de esta vida, sobre el miedo al vacío y sobre todo, sobre los porqués de un depravado sexual y pederasta de 40 años, que es en lo que ocupa gran parte del libro.


Comprendo que existan fans de Houellebecq y lo felicito por haber ganado el Goncourt 2010 pero definitivamente creo que no soy el tipo de público al que está dirigido. Eso sí, no me puedo resistir a confesar que me encanta la combinación de vocales y consonantes de su apellido, que parece sacado de cuento de apaches y navajos. Como dirían los raperos, tiene flow... 


P.D: Y ahora entiendo mejor nuestras diferentes visiones de "Un roman français" de Beigbeder... 


Argumento/Sujet ***
Creatividad/Creativité *
Personajes/Personnages **
Amenidad/Amenité **
Vocabulario/Vocabulaire ****



sábado, 7 de abril de 2012

"Les mauvaises gens" (Las malas gentes) de Davodeau





"Les mauvaises gens" es una novela gráfica que se desarrolla en Las Mauges, una región de tradición rural, católica y obrera.
El autor relata la vida de sus padres militantes activos en los años 60 y 70. La infancia sumida en la pobreza después de la Segunda Guerra Mundial, su incursión en el mundo del trabajo a los 14 años, las condiciones laborales, su contacto con los primeros curas obreros y su implicación en la JOC (Juventud Obrera Cristiana), las manifestaciones, las huelgas, los logros y las decepciones...

No sé si se ha convertido en una cierta moda, dentro de las novelas gráficas, que consiste en exprimir las vivencias personales al máximo, sean las propias o las de la familia (Ver Hoy es el último día del resto de tu vida o La parenthèse). Pero lo cierto es que esta tendencia me gusta, porque envuelve los relatos con un cariño especial, una intimidad que sobrecoge: cómo se quiere a los padres, a pesar de las diferencias, cómo el acercamiento ante su historia vital los vuelve más vulnerables, ayuda a comprenderlos y también a admirarlos.

Los padres de Étienne Davodeau tienen una buena historia. Pero es indudable que el mérito de la obra es saber contarla: medir los tiempos, volver del pasado al presente, insertar las discusiones familiares a propósito de los enfoques... Y si además el guión está bien acompañado por las imágenes, qué más se puede pedir. El blanco y negro que utiliza el autor, sobre todo en los escenarios, me ha encantado.

Una obra para acercarnos a la historia reciente de Francia. Que ayuda a comprender el movimiento obrero, el peso de la religión católica pero, sobre todo, los cambios profundos que en una veintena de años transformaron a la sociedad francesa.

À ne pas rater!


viernes, 6 de abril de 2012

El pabellón de España en la exposición de Paris en 1900

Cuando se habla de los pabellones de España en París se suele hacer referencia a la Exposición de 1937, de la que existe numerosa literatura, principalmente debido a la Guerra Civil y al "Guernica" de Picasso.

Sin embargo Picasso a sus 19 años y recién llegado a París también estuvo presente en el pabellón de España de 1900, en el que se exponía una de sus obras.

La Comisión española de 1900 pretendía mostrar un España culta y europea, industrializada, con un pasado glorioso que se sustentaba en el descubrimiento de América. El arquitecto elegido para tal ocasión fue José Urioste, que erigió un edificio muy alabado de estilo neoplateresco recordando al Palacio de Monterrey en Salamanca y la Universidad de Alcalá de Henares, entre otros toques. Efectivamente la elección de esta arquitectura regionalista que se basaba en modelos arquitectónicos del pasado no era casual. A finales del siglo XIX España se encontraba en pleno debate para elegir un estilo arquitectónico que le diese una identidad nacional, el desastre del 98 todavía planeaba de fondo.



Sin embargo la resistencia a la imagen folclórica de España no tuvo los frutos perseguidos. En el Trocadero se levantó una especie de barrio, diseñado por el arquitecto francés Dermaz: L'Andalusie au temps des maures (Andalucía en tiempo de los moros). Ni qué decir tiene que los intelectuales españoles que por ahí pasearon, como Emilia Pardo Bazán, rechazaron ese corolario de imágenes castizas entre las cuales os puedo mostrar las siguientes:

Bailarinas españolas. De fondo, reproducciones de casas de la provincia de Toledo 


Reproducción de la Giralda de Sevilla totalmente dorada al fondo, a la que aseguran que se podía subir en burro!! En primer plano, una pista de torneos para luchas entre moros y cristianos!!!


Un barrio africano ¿typical spanish???


Teatro: había representaciones de asaltos a caravanas, bodas gitanas y flamenco


 Recreaciones del Sacromonte y la Alhambra

Carteles anunciadores

"Chagrin d'école" (Mal de escuela) de Daniel Pennac

 
Voilá un ensayo autobiográfica que nos habla sobre la escuela, sobre los profesores, los malos y los buenos alumnos, la violencia, el consumismo, los despistes, los castigos, las preguntas y las respuestas.

Una delicia de libro muy bien escrito, con unos diálogos perfectamente hilados, ágil, lleno de humor y de metáforas bien elegidas que nos llevan a comprender el fondo de las cuestiones que plantea y sobre todo lo que más me ha gustado es la empatía que transmite. Todo buen profesor debería tenerla.

Pennac fue un cancre, que significa mal estudiante, un zoquete vamos, incapaz de entender las explicaciones, podía pasarse horas delante del cuaderno y no escribir ni una sola palabra, relegado a la incomprensión. Su madre centenaria todavía no se acaba de creer su transformación, convertido en autor de éxito y profesor de instituto y continúa preguntando a sus hermanos: ¿Tú crees que conseguirá salir adelante?

El ensayo va in crecendo, tocando numerosas teclas que hacen de la obra un ensayo completo, sin caer en la tentación de darnos lecciones morales, sin idealismos, un discurso sencillo y ameno, en definitiva instructivo. No sé si comparto todas sus reflexiones pero admiro la valentía de poder plasmarlas de este modo. Un ejemplo:

A todos aquellos que hoy consideran la constitución de bandas al sólo fenómeno de los barrios marginales les digo: tenéis razón, si, el paro, sí, la concentración de excluidos, si, los reagrupamientos étnicos, sí, la tiranía de las marcas, la familia monoparental, sí, el desarrollo de una economía paralela y los tráficos de toda clase, sí, sí, sí.... Pero guardémonos de subestimar la única cosa sobre la cual podemos actuar personalmente y que viene de la noche de los tiempos pedagógicos: la soledad y la vergüenza del alumno que no comprende, perdido en un mundo en el cual todos los demás comprenden. 
Sólo nosotros podemos hacerle salir de esa prisión, estemos o no formados para ello. 
Los profesores que me salvaron - y que hicieron de mí un profesor - no estaban formados para ello. No se preocuparon de los orígenes de mi enfermedad escolar. No perdieron el tiempo buscando las causas y las ventajas de sermonearme. Eran adultos que se confrontaban a adolescentes en peligro. Se dijeron que había urgencia. Se sumergieron. Se equivocaron. Se sumergieron de nuevo, día tras día, una vez y otra... Acabaron sacándome de allí. Y muchos otros más conmigo. Nos rescataron literalmente. Les debemos la vida. 

Un libro que debería leer todo aquel que algún día aspire a ser un buen profesor, porque en definitiva hace reflexionar sobre la vocación docente. Un buen regalo para unos cuantos en los que estoy pensando (aunque creo que tiene que perder bastante con la traducción al castellano).

Argumento/Sujet ****
Creatividad/Creativité ***
Personajes/Personnages ****
Amenidad/Amenité ****
Vocabulario/Vocabulaire ****

miércoles, 4 de abril de 2012

"No" de Saul Steinberg

"La guerra de las trincheras" de Tardi

Una de las historias que más me ha costado terminar en los últimos tiempos. Y no porque sea lenta sino por su extrema dureza. A veces, después de leer cuatro páginas, tenía que cerrar el libro. He realizado un último esfuerzo haciendo "de tripas corazón", nunca mejor dicho, para finalizar esta pesadilla.


Nadie duda que la "Gran Guerra" fue uno de los episodios históricos más salvajes y crueles en los cuales el ser humano estuvo jugando en los límites del infierno sin saber muy bien, llegado el momento, dónde le conducían. Lo que me sorprende es la fascinación de algunos -y tengo varios amigos entre ellos uno de los cuales me ha prestado la obra- por sumergirse en la tragedia, por conocer cada detalle escabroso, cada barbaridad. Desde luego no estoy hecha para ello y colocaría una advertencia en la portada (como ocurre a veces en los telediarios) que indicase que "las imágenes que les vamos a mostrar a continuación pueden herir la sensibilidad". Sobre todo porque Tardi consigue con sus relatos ponernos en la piel de los soldados, de esos hombres de carne, hueso, sangre, vísceras y plomo. Muy bien documentada, el autor recopila testimonios reales, retales de momentos sórdidos que llegan a nosotros gracias a los supervivientes de esta contienda (lo que hace pensar en el vacío de todos aquéllos que permanecen callados en las tumbas o fosas comunes).



La verdad es que me ha despistado la gran cantidad de personajes que aparecen. Comprendo que esta heterogeneidad la convierten en una obra coral, que trata de explicar el conflicto bélico desde variados puntos de vista, siempre en la trinchera. Por estos motivos todavía no sé si calificarla como cómic o novela gráfica (algún día explicaré las diferencias que encuentro ya que no existe un criterio consensuado).

Dicen que Tardi realiza una obra de marcado carácter antibelicista. La conclusión a la que llego es que no necesito historias como ésta para despertar mi pacifismo, sobre todo porque no puedo digerir las imágenes que las acompañan. Quiero huir lejos, muy lejos, de "la guerra de las trincheras" (quizá, con perspectiva y sin recordar los detalles algún día recomiende la obra).